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Él tiene quien le escriba…

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Él me pide que le escriba. Cumplo. Él, que rara vez lee lo que escribo. No me lo dice así, escríbeme. No es su estilo. Pero me reprocha no hacerlo, extrañado.

Tiene razones. Pensándolo bien, en estos años le he escrito todo tipo de cosas, las buenas, las malas, las regulares. Le he dicho amor e hijo de puta. Por separado o en la misma línea. Para él, he compuesto poemas y notas necrológicas. Reproches y panegíricos. Libros y mensajes rabiosos.

No importan los motivos. Si estoy muy feliz o muy triste. Si nos peleamos para siempre jamás o llevamos meses de lunas y mieles. Ni los momentos. Después del portazo o del amor. De la palabra dura o del te quiero.

Siempre he necesitado aliviaderos. Él cree que soy melodramática. Que se me dan bien las palabras, como si las tuviera aparcadas en una esquina y sencillamente decidiera usarlas, cuando en realidad escribo porque no puedo más, porque es mucha la felicidad o la tristeza, y no sé explicarlo en voz alta o no quiero.

Entonces él me pide que le escriba. Y me pongo a pensar por qué no lo hice antes. Si lo amo como cada mañana y cada tarde desde que lo conozco. Si lo odio, también, con la misma fruición del primer día.

No sabría decirle. Quizás pudiera empezar rectificándolo. En realidad le escribo. Siempre. Solo que a veces me guardo las declaraciones exageradas de uno u otro extremo. Los años. La gente enseña. Pero igual le escribo, sin motivo especial, sin nada importante que decirle, solo por complacerlo.

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Guerrilla Santaclareña: las malas compañías.

El Café de Nicanor

La semana pasada tuve la visita de nuestro grupo de blogueros viajantes que llegaron y se fueron progresivamente entre miércoles y lunes. Vinieron a conocer Santa Clara y lo que fuese posible de un poquito más allá. Planifiqué un programa modesto y concreto para que en tres días pasaran por lugares diferentes. Lamentando ausencias y alegrándome por quienes sí vinieron, fue este el recorrido que ejecutamos.

Mis amigos son unos atorrantes, se exhiben sin pudor, beben a morro,
se pasan las consignas por el forro y se mofan de cuestiones importantes.

El jueves estuvimos rondando el parque Leoncio Vidal y su entorno. Conocieron la única plaza de cabecera provincial atacada por fuerzas insurgentes en la Guerra de los Diez Años, la Guerra del ’95 y la gesta final en 1958. Se familiarizaron con sus peculiares monumentos, que van de la fuente del Niño de la Bota Infortunada a la farola…

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Alina vs Los demonios

Contigo pan y cebolla uno

El programa es viejo. Debe serlo. Alina Rodríguez nos dejó hace mucho. Hablaba con Amaury Pérez en Con dos que se quieran, y era una entrevista amena, una de esas entrevistas con las que se pasa el tiempo en verdad, ella contando su vida, la historia de su nacimiento, hasta que llegaron a uno de esos puntos en los que el entrevistador por lo general pretende crearnos una semblanza final, una especie de trampa perfecta para la memoria, un arquetipo, una imagen.

Y qué te molesta Alina? Preguntó él. Me molesta la indisciplina, la apatía, dejar las cosas porque así son…, respondió la actriz de Conducta y se largó a contar que hacía unos días le había hervido la sangre cuando el responsable de una construcción atrasada tres años, había admitido en televisión, tan campante, que sí, que era verdad, se estaban demorando.

Yo escuchaba y sonreía con todo lo anterior,  hasta ese punto. Entonces no pude. Escuché, sí. Y me vi en estos tiempos.

Yumurí

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En Yumurí hay muchas banderas. Y no es que no hubiera antes, que no presidieran escuelas o actos oficiales. Pero nunca como ahora. Están por todas partes, me advierte un guajiro que me sorprende ocupada en mi cámara, y me dice que todo comenzó después del huracán Matthew, cuando Kcho y un grupo de guajiros alzaron dos insignias sobre el río Yumurí, sujetas como se pudo entre las dos montañas que enmarcan la aparente calma del torrente magnífico.

Luego, le siguieron otras. En las casas, adentro y afuera, con trazos de pintor o de manigua, en ropas, en rocas, relucientes con sus colores de calcomanía en las vidrieras y los mostradores, en las gorras, en los botes de remo con que los lugareños se buscan la vida, a brazo limpio.

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Arnaldo

Arnaldo le tiene miedo a las alturas y a alguna otra cosa de la que no me acuerdo, pero no a la vida, no al periodismo, no a las verdades. Arnaldo escribe con el corazón y con las tripas. Llora. Sueña. Se levanta.

La objetividad según la entiende es pie en tierra y oído atento, es pueblo que habla y siente. Es verdad. Es lógica. Es justicia, no importa si no está en papeles.

Arnaldo tiene una madre que es “pura” y brújula. Pocas cosas materiales, muchos amigos, el fondo de una botella donde a veces pone a nadar las penas , la guerrilla y los guerrilleros. Tiene unos ojos buenos, que parece que siempre estuvieran cansados, y un abrazo, sobre todo un abrazo para el amigo, para el desvalido, para la pobre vieja, para el hombre que caza cocodrilos y al final de la jornada solo el pecho tiene para afrontar la vida.

Arnaldo es un hombrecito grande, pero sensible como chiquilla de secundaria. Sus retratos de pueblos lejanos y perdidos, que no es la misma cosa, tienen sabor a polvo y a ron del malo, porque Arnaldo no solo cuenta, vive y vibra. Comparte el agua con sabor a salitre o a sapitos. Carga lo que sea necesario y si lo dejan sería capaz de salir caminando para que alguien más no tenga que hacer los kilómetros.

Pero sobre todo, es un tipo a todas. Arnaldo tiene mano firme para lo que está mal, no importa si está escrito, si alguien de arriba salió diciendo lo contrario, si sabe que le traerá líos.

Sabe, entre muchas otras cosas, que un periodista que se respete casi nunca es bien querido por quienes tienen el poder, no importa que sea un poder grande o pequeñito, y que los buenos y mejores afectos solo le llegarán del pueblo que lee bajo su nombre lo que quiere leer, lo que le inquieta, algunas de las opiniones que comparte. Y está conforme con ello.

Aprendió bien a tiempo que la realidad se impone, y que su deber es afrontarla, contarla, mirarla por los costados, de frente. No tiene responsabilidad por el bache ni por la injusticia. Él, solo escribe lo que está, lo que alguien dejó de hacer, lo que otro descuidó, y le duele a algún cubano, no importa dónde esté.

Claro que sabe que no le faltarán los vientos en contra. Los que quieran virarle los cañones por denunciar algo, como si él lo hubiera inventado, como si la denuncia fuera el problema, y no solo la consecuencia del problema real.

Y por eso escribe de lo que muchos no escribimos. Habla de corrupción. Critica decisiones tomadas. Pone balanzas sobre la mesa cuando el desequilibro asoma. Se aleja de fanatismos y de poses, él, que lleva al Che tatuado como se debe, siempre a la izquierda.

Por eso, cuando en las reuniones de la UPEC se repite que tenemos que acercarnos al pueblo, escribir del panadero, de la señora de la esquina…, cuando Raúl Castro habló de la prensa y de que tiene que ser valiente y crítica, cada vez que alguien habla de lo que nos falta y lo que nos sobra en cuestión de periodismo, pienso en Arnaldo.

Tiene, podrán imaginarlo, muchas batallas vividas, con todo y cicatrices. Algunas muy largas y profundas. Una de esas, supongo, escribió por él, hace unos días, que se iba del periodismo, luego de que denunciara un caso de corrupción en Matanzas que se silenció cuando, opina, es derecho del pueblo saber qué, cómo, donde, cuándo, por qué…, y advierte que “alguien” le pronosticó reprimendas. No fueron legales los palos, finalmente, pero no salió ileso*.

Arnaldo, que vive el periodismo como nadie que conozca, dice que se va de la profesión que ama y yo, que ahora mismo sufro mis propios dolores me digo, para él, para mí, que uno nunca se va de lo que ama.

Arnaldo Mirabal, por si no lo habían notado, es mi amigo…, para los que preguntan.

*Cuando ya le ponía el punto final a este post, me llegó la noticia de que Arnaldo se despedía de su blog Revolución, un blog crítico, certero y revolucionario. Supongo que ahora habrá mucha gente queriéndole señalar manchas a Arnaldo, y a su historia. Ahora más que nunca, quienes lo conocemos, quienes luchamos con él por un país mejor, debemos estar a su lado, debemos guardarlo de la mala intención y los troles entusiastas de teclados anónimos. Yo, creo que está de más, creo en Arnaldo, sé quién es, qué quiere y qué no será nunca. “La mayor irresponsabilidad siempre será callarse”, dice en su último post. La mayor irresponsabilidad siempre será callarse. https://arnaldobal.wordpress.com/2017/09/06/la-angustia-de-chivas-o-el-ultimo-post/

 

El cuándo…

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Osvaldo dice que lo vio venir, que cuando el presidente se refirió a las deformaciones del trabajo por cuenta propia en la clausura de las sesiones de la asamblea nacional, él sabía que no tardaría la reacción práctica.

Y llegó. Casi medio centenar de actividades por cuenta propia no tendrán nuevos miembros hasta nuevo aviso  y unas pocas desaparecerán de las aprobadas en ley hace menos de una década.

Hay gente que entiende, generalmente gente que trabaja con el estado, se dedica a la economía informal y por lo tanto vive al margen de contribuciones y formas -el chiste del barrio el día que se publicaron las modificaciones era que el mejor negocio era el de la bolita, que no “llevaba” licencia-…, la que no se afecta por ningún costado, a fin de cuentas.

Pero mucha gente no entiende. La que ya tiene sus papeles de cuentapropista y ahora se pregunta lo que vendrá después. Los que tenían planes para abrir su timbiriche o su casa de citas, su paladar o sus equipos para fiestas, con inversión incluida, con planes dejados, con proyecto de vida, y ahora ven todo perdido.

Es una readecuación. Es un perfeccionamiento. Es lo que se repite en la prensa, aunque la propia desconfianza que generan las nuevas medidas ya sean un mal síntoma para todos, incluidos los emprendedores en potencia del sector no estatal dentro y fuera de Cuba, a fin de cuentas, y aunque la ley no los menciona, buena parte del dinero que sustenta los negocios más sólidos de la Isla proviene de la emigración. Pero lo más importante, o por lo menos lo que le hace perder el sueño a Osvaldo y a otros como él, no se dice por ninguna parte.

A la gente que le importa, le inquieta el cuándo.

Un plazo, insiste Osvaldo, hubiera sido algo. No todo lo necesario, todo lo calmante, pero mejor que nada.

Madres mías…

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Dicen que soy hija de Oshún, y de Yemayá. Dicen que a la deidad coqueta, la madre de los rios y las aguas dulces, la de los girasoles y la miel, la llevo estampada en la frente, y que por la familiaridad con la segunda, mujer profunda de azul y blanco, debo visitar poco el mar, porque me llama.

Pequeña crónica viajera

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Me subo al almastrote. Un paso, otro, y arriba. Los pies mojados. Los escalones mojados. El interior mojado. Nada que ver con los camiones supersónicos de los que me hablaron, esos más rápidos que las yutones, con asientos chinos, cristales cómicos y hasta aire acondicionado.

“Vuelan, mija, vuelan!, me dice alguien a quien no le he preguntado más que cuál es el que va para Guantánamo, ahora mismo no sé si en tono de elogio o advertencia, pero igual cuento por última vez el dinero y me subo, buscando mi puesto.

Este es un camión  rojo y chato. Sin swing. Sin nada brillante. Con asientos de vinil rojo que en algunos puestos no han podido contener una tripa de espuma marrón, incontinentes.

Veo otros al lado del mío. Los preferiría, me bajaría ahora mismo. Pero estoy en La Habana, mi hija está enferma en Guantánamo, y ningún otro va más cerca que este.

Poco antes. !Santiago, Ciego, Camaguey, Bayamo! Lo grita un hombre que, coincidencia, es de Guantánamo. Un poco antes me preguntó si soy la hija de Beatriz, trató de explicarme dónde vivía, muy cerca de mi casa, y finalmente me dijo que trabajaba allí. En ese momento, en el de la conversación, casi le pido que haga algo por mí, pero luego entiendo que es uno más en el potaje espeso de quienes intentan buscarse la vida en la terminal. Lo suyo, es gritar.

Ya estoy sentada. Ahora aguanto. Me digo. Claro que no sabía que tendría que aguantar muchas cosas. La mujer del asiento de alante. Insoportable, con su voz de trompetilla y su manera de hablar como si fuera la vocera del resto de las almas. A mi vecino de al lado, que antes de la salida me repitió tres veces que su puesto era el de la ventanilla, y que en las horas siguientes seguramente se defecó en mis muertos porque su puesto, el de la ventanilla, lo condenó a mojarse con los mil y uno aguaceros que nos bautizaron por el camino. Las 16 horas desde la Habana hasta el Cristo. Las paradas en sitios que nunca había visto en mi vida. Medio día sin una comida que pudiera llamarse como tal. Caliente solo el café. La malta. El agua.

Pero eso es después. Ahora aguanto.

 

Declaración de blogueros cubanos

Declaración

Cuba existe también en la blogosfera. Es el testimonio cotidiano y el pensamiento libre de una nación y de un pueblo en toda su variopinta cultura de resistencia y de vida. Justamente por ese patriotismo que nos identifica como comunidad, es que denunciamos las recientes declaraciones del presidente de los Estados Unidos por ofensivas e insultantes con nuestro pueblo. Trump frena, retrocede, se descoloca en la historia, asume la peor de las posiciones y lo hace rodeado de sujetos con un amplio prontuario criminal.

Los blogueros cubanos que suscribimos esta declaración, así como en su momento, seguimos y animamos el acercamiento entre las dos naciones, a pesar de sus diferencias, rechazamos la vuelta al discurso ofensivo y la política de las cavernas, tantas veces derrotada; reprobamos toda intención de fuerza contra la Isla, al tiempo que descalificamos a terroristas y políticos tramposos como interlocutores válidos para los cubanos.

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Trump sobre #Cuba: Escena 1

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Fue el senador Marco Rubio quien aconsejó a Trump en el nuevo giro de la política de Los Estados Unidos hacia Cuba.

Todo lo que logró Obama con su carril alternativo para Cuba, a golpe de sutileza, clases maestras de dominación carismática y una exquisita estrategia de comunicación política, Donald Trump acaba de deshacerlo con los pies.
La del republicano, representa un regreso a la clase de política y discurso que su predecesor, hace menos de un lustro, tuvo que reconocer como inoperantes y evidentemente inefectivos para lidiar con Cuba.
En primer lugar porque de este lado, choca con una historia de resistencia de más de medio siglo, un pueblo que ciertamente en alguna medida se dejó vislumbrar por las propuestas de Obama pero que tiene práctica lidiando con abusones del tipo del magnate neoyorquino.
Trump, básicamente, quiere apoderarse de Cuba por las malas.
Y quiere hacerlo dando tumbos. Si Obama ganó simpatías, Trump es el ícono del líder antipático y torpe, fácilmente odiable y cuestionable: su discurso es, de principio a fin, una muestra de desconocimiento de la historia, la realidad y la calidad del pueblo de Cuba, un agravio y un resultado evidentemente de una pobrísima asesoría, la única de la que pudo proveerlo el senador Marco Rubio.
Nos afecta, no obstante. No importa cuántas voces surjan ahora en contra. Desde el obrero hasta el intelectual, el político o el Nobel de la Paz. No importa cuán ridículo, desacertado, ignorante suene, y sea. Nos afecta porque a pesar la compartimentación de poderes, y de todo el discurso sobre la superioridad de la democracia norteamericana, en menos de 10 años tuvimos la prueba de cuánto puede hacer un presidente para cambiar la política hacia Cuba, y deshacer.
Nos afecta, porque desde la mismísima elección de Donald Trump quedó claro que a pesar de cuánto el gobierno de los Estados Unidos habla de empoderar pueblos ajenos, puertas adentro el poder hace lo que le parece y lo que es, de hecho, más conveniente para sí. De lo contrario, el discurso de hoy hubiera sido para ratificar la política de acercamiento a la Isla. Lee el resto de esta entrada

Suite

Después de la tormenta, otra tormenta.

AVENTURAS SIGILOSAS

CRÓNICAS EXTRAÑAS SOBRE SUCESOS COMUNES

Santiago Arde

Es Santiago y siento orgullo

La mariposa cubana

un capullo de cubanía y de fidelidad

siro4el

Sátira, Realidades, Cuba en el mundo

Dicen que la utopía...

No he estado enumerando las manchas en el sol, Pues sé que en una sola mancha cabe el mundo. He procurado ser un gran mortificado, Para, si mortifico, no vayan a acusarme...

El Almiquí Político

Blog personal del periodista cubano Javier Ortiz

Observatorio Crítico Cubano

¡Lucha tu yuca, taíno!

El Blog de al Lado

TAMAL, pero hay que HACERLO BIEN!

Mira Joven (Cuba)

Verdades sin nerviosismo

westerncongri.wordpress.com/

Western Congrí. Blog personal de Ariel Montenegro

Dialogar, dialogar

Este blog es un homenaje al destacado intelectual cubano Alfredo Guevara

KOKACUB@

“ocultar o callar es medio camino para mentir, mejor decir siempre la verdad.”

Un pedacito de Mar

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Desde mi ínsula

Revolución, Socialismo, Participación

Yo Me Mi... pero Contigo

Conversemos en primera persona... de ti, de mí, de Cuba

Hablar contigo de mi

... para contarte en primera persona lo que a otros les digo en tercera.

Primada de Cuba

De cultura y algo más

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